Un asno consideraba dichoso a un caballo porque era alimentado generosa y cuidadosamente, en tanto que él mismo no tenía siquiera paja suficiente, y era muy desgraciado. Al estallar la guerra, el soldado armado montó al caballo, llevándolo a todas partes, e incluso lo condujo por entre las filas enemigas. Y el caballo resultó herido. El asno, al verlo, cambiando de opinión compadeció al caballo.
No se debe envidiar a los que mandan y a los ricos, sino amar la pobreza, considerando qué se envidia en éllos y sus riesgos.Moraleja
Nº 25El pescador y los peces grandes y pequeñosUn pescador, al sacar del mar la red, apresó en ella los peces grandes y los esparció por tierra. Sin embargo, los peces más pequeños escaparon en el…Leer la fábula →
Nº 264El asno salvaje y el asno domésticoUn asno salvaje, al ver un asno doméstico en un lugar soleado, se le acercó y le felicitaba por el vigor de su cuerpo y por el buen provecho de su…Leer la fábula →
Nº 354Las ollasUn río arrastraba una olla de barro y otra de bronce. La de barro decía a la de bronce: «Nada lejos de mí y no cerca, pues si tú te me acercas me…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.