aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 264

El asno salvaje y el asno doméstico

Un asno salvaje, al ver un asno doméstico en un lugar soleado, se le acercó y le felicitaba por el vigor de su cuerpo y por el buen provecho de su comida. Pero, más tarde, al verlo cargado y al arriero que iba detrás pegándole con un palo, dijo: «No te considero feliz, pues veo que tienes abundancia, no sin grandes males».

No son envidiables las ganancias que se logran con peligros y desgracias.
Moraleja
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