Durante la guerra, un soldado alimentaba con cebada a su caballo, compañero de trabajos y peligros. Terminada la guerra, el animal fue destinado a tareas serviles y a transportar pesadas cargas, y sólo recibió paja. Cuando estalló otra guerra, el amo lo ensilló, se armó y montó sobre él. Pero el caballo, sin fuerzas, caía a cada paso y le dijo: «Ve a combatir con los soldados de infantería; de caballo me convertiste en asno. ¿Cómo esperas convertir de nuevo un asno en caballo?».
No se deben olvidar las desgracias en tiempos de seguridad y reposo.Moraleja
Nº 241La hormiga y el escarabajoEn verano, una hormiga que iba por el campo recogiendo granos de trigo y cebada los guardaba como comida para el invierno. Al verla un escarabajo se…Leer la fábula →
Nº 336La cigarra y las hormigasEn invierno las hormigas secaban el grano mojado. Una cigarra hambrienta les pidió comida. Las hormigas le dijeron: «¿Por qué durante el verano no…Leer la fábula →
Nº 268El asno que consideraba dichoso al caballoUn asno consideraba dichoso a un caballo porque era alimentado generosa y cuidadosamente, en tanto que él mismo no tenía siquiera paja suficiente, y…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.