En verano, una hormiga que iba por el campo recogiendo granos de trigo y cebada los guardaba como comida para el invierno. Al verla un escarabajo se asombró de que fuera tan laboriosa, pues se afanaba precisamente en la época en que los demás animales se dan a la indolencia, apartados de los trabajos. Ella entonces se calló; pero más tarde, cuando llegó el invierno, disuelto el estiércol por la lluvia, el escarabajo fue a ella hambriento a pedirle una parte de su comida. La hormiga le dijo: «Escarabajo, si hubieses trabajado cuando yo me esforzaba y me lo reprochabas, ahora no estarías falto de comida».
Los que no prevén el futuro en tiempos de abundancia son muy infortunados al cambiar la situación.Moraleja
Nº 336La cigarra y las hormigasEn invierno las hormigas secaban el grano mojado. Una cigarra hambrienta les pidió comida. Las hormigas le dijeron: «¿Por qué durante el verano no…Leer la fábula →
Nº 142El caballo y el soldadoDurante la guerra, un soldado alimentaba con cebada a su caballo, compañero de trabajos y peligros. Terminada la guerra, el animal fue destinado a…Leer la fábula →
Nº 6El águila con las alas cortadas y la zorraEn cierta ocasión un águila fue capturada por un hombre. Este le cortó las alas y la dejó en su casa en compañía de las gallinas. El águila estaba…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.