El estómago y los pies disputaban sobre su poder. A cada momento decían los pies que le aventajaban tanto que incluso llevaban encima al propio estómago. Este respondió: «Pero ¡venga ya!, si yo no os proporcionara el alimento, tampoco vosotros podríais llevarme».
También, en los ejércitos no vale para nada una gran muchedumbre si los generales no planean lo mejor.Moraleja
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