Un grajo hambriento se posó sobre una higuera. Y al ver que los higos todavía no estaban maduros aguardó hasta que maduraran. Una zorra vio que el grajo echaba raíces allí e, informada por él del motivo, dijo: «Pero ¡hombre!, estás equivocado al fiarte de la esperanza, que sabe engañar pero de ningún modo alimenta».
*La esperanza sin acción alimenta la imaginación, pero no satisface necesidades reales.Moraleja
Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.