aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 346

El invierno y la primavera

El invierno se burló de la primavera y le echó en cara que en cuanto aparecía ya nadie estaba tranquilo, sino que el uno iba a los prados y bosques, al que le era grato cortar flores y lirios o incluso mecer una rosa ante sus ojos y ponérsela en el pelo; otro, subiendo en una nave y surcando el mar, va, si se tercia, a ver a otros hombres; y que ya nadie se preocupa de los vientos o de la mucha agua de las lluvias. «Yo — dijo— me parezco a un jefe y a un soberano y ordeno mirar no al cielo, sino hacia abajo, hacia el suelo y obligo a tener miedo y a temblar y, a veces, a pasar el día en casa a gusto.» «Por eso —dijo la primavera— los hombres gustosamente se librarían de ti; de mí, en cambio, incluso el propio nombre les parece que es hermoso, y ¡por Zeus!, el más hermoso de los nombres, de modo que cuando me voy me añoran y están flamantes cuando aparezco.»

*La dulzura inspira amor, mientras que la dureza sólo provoca miedo.
Moraleja
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