Un perro que había irrumpido en una carnicería mientras el carnicero estaba ocupado arrebató un corazón y huyó a todo correr. Cuando el carnicero se volvió y lo vio huir, dijo: «¡Eh tú!, sabe que, dondequiera que estés, me cuidaré de ti, pues no me has quitado un corazón, sino que me lo has dado».
Muchas veces los infortunios se convierten en enseñanza para los hombres.Moraleja
Nº 139El caballo, el buey, el perro y el hombreCuando Zeus hizo al hombre, le dio una existencia efímera. Pero éste, sirviéndose de su propia inteligencia, cuando llegó el invierno se construyó…Leer la fábula →
Nº 175Los dos perrosUn hombre que tenía dos perros enseñó a uno a cazar y al otro lo hizo guardián de la casa. Y he aquí que cuando el cazador cogía alguna pieza, el amo…Leer la fábula →
Nº 176Las perras hambrientasUnas perras hambrientas, al ver en un río unas pieles mojadas y no pudiendo llegar hasta ellas, acordaron unas con otras que primero se beberían el…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.