Un perro dormía a la puerta de una casa. Un lobo se le echó encima y el perro le pidió que no lo matara en ese momento. «Pues ahora —dijo— estoy flaco y reseco; pero si esperas un poco, mis amos van a celebrar sus bodas y yo entonces comeré mucho y engordaré más, y seré una comida más grata para ti.» Pues bien, el lobo, convencido, se marchó y al volver al cabo de unos días, encontró al perro durmiendo arriba, en la azotea, y deteniéndose desde abajo lo llamó hacia sí, recordándole el pacto. Y el perro: «Lobo, si a partir de este momento me ves durmiendo ante la casa, ya no aguardes a las bodas».
*Las personas sensatas, cuando escapan de un peligro, se protegen de él durante toda su vida.Moraleja
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