Juramento Un hombre que había tomado dinero prestado de un amigo pensaba quedarse con él. Y en esto que, al citarle éste a que prestase juramento, se fue al campo para evitarlo. Llegado a las puertas de la ciudad vio que salía un cojo y le preguntó quién era y adónde iba. Al decir éste que él era el Juramento y que iba contra los impíos, por segunda vez le preguntó cada cuánto tiempo acostumbraba a visitar las ciudades. Este dijo: «Cada cuarenta años, pero a veces incluso cada treinta». Y él, sin vacilar un momento, al día siguiente juró que no había recibido dinero en depósito. Pero al encontrarse con el Juramento éste lo llevó a un precipicio; el otro le culpaba de que, aunque le había dicho antes que se marcharía durante treinta años, ni siquiera le había dado un solo día de garantía. Él, respondiendo, dijo: «Entérate bien de que, cuando alguien tiene la intención de molestarme, acostumbro a visitarlo el mismo día».
El castigo del dios para los impíos no es a plazo fijo.Moraleja
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Nº 3El águila y la zorraUn águila y una zorra que habían trabado amistad decidieron habitar cerca una de otra, suponiendo que el trato reforzaría su amistad. Entonces el…Leer la fábula →
Nº 10El deudor atenienseEn Atenas, un deudor a quien el prestamista reclamaba su deuda, primero le pidió que le concediera un aplazamiento, diciendo que se encontraba en un…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.