En cierta ocasión, la cola de una serpiente pretendía ir delante y avanzar la primera. El resto del cuerpo decía: «¿Cómo me llevarás sin ojos y sin nariz, como tienen el resto de los animales?». Pero no la convenció, sino que incluso resultó vencida la sensatez. La cola iba la primera y conducía, arrastrando, ciega todo el cuerpo, hasta que, cayendo en una sima pedregosa, la serpiente se hirió el espinazo y todo el cuerpo. Moviéndose, la cola suplicaba a la cabeza: «Sálvanos si quieres, señora, pues he sufrido la experiencia de una mala disputa».
La fábula pone en evidencia a los hombres dolosos y malos y que se oponen a sus amos.Moraleja
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