En cierta ocasión una pulga preguntó así al buey: «¿Qué te ha pasado para que diariamente sirvas como un esclavo a los hombres, siendo tan grande y valeroso, si soy yo quien desgarra sus carnes y bebe con avidez su sangre?». Y el buey: «No soy desagradecido con la raza de los mortales, pues ellos me aman y me quieren sobremanera y con frecuencia me frotan en la frente y en el lomo». Y ella: «Pero para mí, desdichada, ese frote grato para ti, es un destino lamentable si es que por casualidad me alcanza».
Hasta la persona más humilde puede dejar en evidencia a un fanfarrón.Moraleja
Nº 18La esclava fea y AfroditaUn amo amaba apasionadamente a una esclava fea y malvada. Ésta, con el dinero que él le daba, se arreglaba con esplendor y rivalizaba con su propia…Leer la fábula →
Nº 59El hombre y el león que caminaban juntosEn cierta ocasión caminaba un león con un hombre. Cada uno de ellos se jactaba de sí mismo. Y en el camino encontraron una estela de piedra con la…Leer la fábula →
Nº 128La mulaUna mula alimentada de buena cebada saltaba de gozo diciéndose a sí misma: «Mi padre es un caballo de rápida carrera y toda yo me parezco a él». Y en…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.