aesopica.
ENFRESDEIT
FábulaNº 117

La víbora y la culebra de agua

Una víbora solía ir a beber a una fuente. Una culebra de agua que vivía allí trató de impedírselo, molesta porque la víbora no se contentara con el lugar donde comía y porque viniera también adonde ella vivía. Como la disputa cada vez iba a más, acordaron entablar una lucha y que la vencedora se quedara con la posesión del agua y de la tierra. Fijaron el día. Las ranas, que odiaban a la culebra, se acercaron a la víbora y la animaban ofreciéndose a luchar a su lado también ellas. Trabada la lucha, la víbora peleaba contra la culebra, y las ranas, que no podían hacer otra cosa, croaban con fuerza. Como venció la víbora, acusó a las ranas de que, aunque habían prometido aliarse con ella, no sólo no la habían ayudado en la lucha, sino que se habían puesto a cantar. Éstas le dijeron: «¡Eh tú!, sabe bien que nuestra ayuda se materializa no por medio de las manos, sino sólo por la voz».

, cuando hay que ayudar con las manos, de nada sirve hacerlo de palabra.
Moraleja
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