Una zorra que estaba hambrienta, al ver en el hueco de una encina panes y carne abandonados por unos pastores, se metió en él y se los comió. Pero, como se le hinchase el vientre y no pudiera salir, gemía y se lamentaba. Otra zorra que pasaba por allí, al oír su gemido, acercándose le preguntó el motivo. Cuando comprendió lo que le había pasado, le dijo: «Aguarda ahí hasta que estés como estabas cuando entraste, y así fácilmente saldrás».
El tiempo resuelve las dificultades de las cosas.Moraleja
Nº 53El náufragoUn ateniense rico navegaba junto con algunos otros. Y, como se hubiera levantado una violenta tempestad y la nave zozobrara, los demás intentaron…Leer la fábula →
Nº 126Zeus juezDispuso Zeus que Hermes anotara los fallos de los hombres en tejuelas y las pusiera en un cofrecillo cerca de él, para imponer las penas a cada uno.…Leer la fábula →
Nº 143La caña y el olivoUna caña y un olivo disputaban por su firmeza, resistencia y tranquilidad. El olivo hacía reproches a la caña por débil y porque se inclinaba…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.