Un águila, abatiéndose desde lo alto de una roca, arrebató un cordero, y un grajo que lo había visto, por envidia, quiso imitarla. Y, lanzándose con gran estruendo, se precipitó sobre un carnero. Enredadas sus garras en los mechones de lana, batía las alas sin poder elevarse, hasta que el pastor, percatado de lo sucedido, echando a correr, lo cogió y, habiéndole cortado la punta de las alas, al caer la tarde, se lo llevó a sus hijos. Al preguntarle éstos qué pájaro era, dijo: «Según yo sé con certeza, un grajo; según cree él, un águila».
Competir con los poderosos, además de que no sirve de nada, incluso añade ridículo a las desgracias.Moraleja
Nº 38La zorra y el mono elegido reyEn una asamblea de animales un mono se puso a bailar, se ganó a los demás y lo eligieron rey. La zorra, sintiendo envidia de él, al encontrar en una…Leer la fábula →
Nº 275El asno y el perrito o El perro y el amoUn hombre que tenía un perro maltés y un asno pasaba el tiempo jugando siempre con el perro. Y, si en alguna ocasión comía fuera, le llevaba algo, y,…Leer la fábula →
Nº 278El asno y las cigarrasUn asno, al oír cantar a unas cigarras, se complació con su grato son y, envidiándoles su buena voz, les preguntó qué comían para tener tal voz. Como…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.