Un hombre canoso tenía dos queridas, de las que una era joven, la otra vieja. La mayor, avergonzada de mantener relaciones con uno más joven que ella, no paraba de arrancarle los pelos negros, mientras estaba a su lado. La más joven, sin embargo, tratando de disimular que tenía como amante a un viejo, le arrancaba las canas. Así le ocurrió que, depilado unas veces por una y otras por la otra, se quedó calvo.
En todas partes lo anómalo es perjudicial.Moraleja
Nº 56El carbonero y el bataneroUn carbonero que realizaba su trabajo en su casa, al ver que un batanero se había instalado como vecino, fue a visitarlo y le invitó a que fuera a…Leer la fábula →
Nº 67Las ranas vecinasDos ranas eran vecinas. Una vivía en una charca profunda y lejos del camino, la otra en él en muy poca agua. Y cuando la de la charca le aconsejó a…Leer la fábula →
Nº 143La caña y el olivoUna caña y un olivo disputaban por su firmeza, resistencia y tranquilidad. El olivo hacía reproches a la caña por débil y porque se inclinaba…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.