Cavando un labrador la tierra encontró un trozo de oro. Así que cada día ofrendaba una corona a la Tierra, como si ella le hubiese concedido ese beneficio. Se le apareció entonces la diosa Fortuna y le dijo: «¡Eh tú!, ¿por qué atribuyes a la Tierra mis regalos, que te he dado yo porque quería enriquecerte? Pues si cambian las circunstancias y ese oro tuyo pasa a otras manos, sé que en ese momento me lo vas a reprochar a mí, la Fortuna».
Se debe conocer al benefactor y a él darle las gracias.Moraleja
Nº 79El labrador y el águilaUn labrador que había atrapado un águila en una trampa, admirado de su belleza, la dejó libre. Ésta no se mostró desagradecida con él, sino que, al…Leer la fábula →
Nº 82El labrador y la serpiente congelada de fríoUn invierno, un labrador encontró una serpiente aterida de frío. Compadecido de ella, la cogió y se la puso en el pecho. Aquélla, reanimada por el…Leer la fábula →
Nº 197El león encerrado y el labradorUn león entró en el establo de un labrador. Este, para capturarlo, cerró la puerta del corral. Y él, al no poder salir, primero mató las ovejas,…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.