Un labrador estaba a punto de morir y quería que sus hijos se dedicaran a la agricultura; les hizo venir y les dijo: «Hijos míos, yo ya abandono esta vida, pero vosotros encontraréis todo lo que yo he ocultado en la viña, si lo buscáis». Éstos, así pues, pensando que allí estaba enterrado un tesoro en alguna parte, removieron toda la tierra de la viña tras la muerte de su padre. Y no encontraron un tesoro, pero la viña, bien cavada, dio mucho mejor fruto.
El esfuerzo es un tesoro para los hombres.Moraleja
Nº 22Los pescadores y el atúnUnos pescadores que habían salido de pesca, aunque se fatigaron durante mucho tiempo, nada capturaron, y, sentados en la barca, estaban desalentados.…Leer la fábula →
Nº 53El náufragoUn ateniense rico navegaba junto con algunos otros. Y, como se hubiera levantado una violenta tempestad y la nave zozobrara, los demás intentaron…Leer la fábula →
Nº 67Las ranas vecinasDos ranas eran vecinas. Una vivía en una charca profunda y lejos del camino, la otra en él en muy poca agua. Y cuando la de la charca le aconsejó a…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.