Una ternera que veía trabajar a un buey lo compadecía por su desgracia. Pero, cuando llegaron las fiestas, desuncieron al buey y cogieron a la ternera para sacrificarla. Al ver el buey lo que sucedía, sonrió y le dijo: «Por eso no trabajabas, ternera, porque enseguida ibas a ser ofrecida en sacrificio».
El peligro acecha a quien se mantiene ocioso.Moraleja
Nº 70Los bueyes y el ejeUnos bueyes arrastraban una carreta. Como el eje chirriaba, volviéndose le dijeron así: «¡Eh tú!, mientras nosotros llevamos toda la carga ¿tú te…Leer la fábula →
Nº 22Los pescadores y el atúnUnos pescadores que habían salido de pesca, aunque se fatigaron durante mucho tiempo, nada capturaron, y, sentados en la barca, estaban desalentados.…Leer la fábula →
Nº 53El náufragoUn ateniense rico navegaba junto con algunos otros. Y, como se hubiera levantado una violenta tempestad y la nave zozobrara, los demás intentaron…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.