Un lobo vagaba por lugares desiertos al caer la tarde. Al ver su sombra alargada, dijo: «¿Cómo voy a temer al león con el tamaño que tengo? Si mi sombra mide cien pies, ¿no es natural que sea el rey de todos los animales?». Mientras se abandonaba a su orgullo, un poderoso león lo atrapó y comenzó a devorarlo. El lobo, arrepentido, exclamó: «La presunción es causa de nuestras desgracias».
*La presunción atrae la desgracia.Moraleja
Nº 269El asno, el gallo y el leónEn cierta ocasión un gallo comía juntamente con un asno. Al acercarse un león al asno, el gallo gritó; y el león —pues dicen que éste teme la voz del…Leer la fábula →
Nº 29Las zorras a orillas del MeandroEn cierta ocasión, se reunieron unas zorras junto al río Meandro, queriendo beber de él. Como el agua se precipitaba con un ruido estrepitoso, aun…Leer la fábula →
Nº 237Los ratones y las comadrejasRatones y comadrejas estaban en guerra. Los ratones, siempre vencidos, se reunieron para tratar de ello y supusieron que les pasaba eso por su…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.