Un rico estableció su vivienda junto a un curtidor; no pudiendo soportar el mal olor, no dejaba de insistirle para que se mudase. Este siempre le daba largas, diciendo que se mudaría al cabo de poco tiempo. Tras muchos años de repetirse lo mismo, ocurrió que pasado un tiempo el rico, habituado al olor, ya no le importunó más.
La costumbre mitiga hasta lo desagradable de las cosas.Moraleja
Nº 52El canoso y las heterasUn hombre canoso tenía dos queridas, de las que una era joven, la otra vieja. La mayor, avergonzada de mantener relaciones con uno más joven que…Leer la fábula →
Nº 56El carbonero y el bataneroUn carbonero que realizaba su trabajo en su casa, al ver que un batanero se había instalado como vecino, fue a visitarlo y le invitó a que fuera a…Leer la fábula →
Nº 67Las ranas vecinasDos ranas eran vecinas. Una vivía en una charca profunda y lejos del camino, la otra en él en muy poca agua. Y cuando la de la charca le aconsejó a…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.