En una islita pacía un toro. De su excremento se alimentaban dos escarabajos. Y al llegar el invierno, uno dijo al otro que quería volar a tierra firme para que al quedarse el otro solo tuviera suficiente comida, y que él pasaría allí el invierno. Dijo también que si encontraba mucha comida se la llevaría. Cuando llegó a tierra firme y encontró estiércol abundante y fresco, se quedó allí atiborrándose. Pasado el invierno voló de nuevo a la isla. El otro que lo vio bien nutrido y fuerte le censuró que no le hubiese traído nada, aunque se lo había prometido. Este dijo: «No me lo reproches a mí, sino a la naturaleza del lugar; pues allí alimentarse es posible, traerse algo no».
*Una amistad limitada a los placeres fáciles no es verdadera amistad cuando hace falta ayuda.Moraleja
Nº 73Bóreas y HeliosBóreas y Helios disputaban sobre su fuerza. Resolvieron conceder la victoria a aquel de ellos que lograra despojar de su ropa a un caminante. Y…Leer la fábula →
Nº 98Diógenes de viajeDiógenes el perro, durante un viaje llegó a un río de mucho caudal y se detuvo junto a la orilla sin saber qué hacer. Uno de los que solían ayudar a…Leer la fábula →
Nº 117La víbora y la culebra de aguaUna víbora solía ir a beber a una fuente. Una culebra de agua que vivía allí trató de impedírselo, molesta porque la víbora no se contentara con el…Leer la fábula →Una fábula, cada domingo, en tu bandeja de entrada.